:::: La última vez que nuestro guía Jorge Talus había hecho rutas por los Picos de Urbión, en Soria y La Rioja, fue hace dos años con un amigo. Al conocer nuestro proyecto de viajes de MTB, María Sánchez del Camping Entrerrobles de Valdeavellano de Tera, nos extendió una invitación formal a conocer la zona con miras a incluir la zona entre nuestros destinos de viaje habitual. En plena Sierra y cerca del Parque Natural de la Sierra Cebollera, el camping posee un restaurante especializado en setas y muy reconocido en el mundillo micológico, esto y su pericia con el asado nos dieron la excusa perfecta para volver a Urbión, explorar una ruta nueva y producir un reportaje con fotos y video.

El Sábado nos levantamos a las 6 de la mañana y nos dirigimos al pueblo de Montenegro de Cameros, último pueblo de la provincia de Soria y situado en el fondo de un precioso valle. Nuestra idea es subir al Pico Urbión (2.228m) desde el Puerto de Santa Inés cresteando por caminos y finalmente por senderos de alta montaña hasta la cumbre. Después recorreremos todo el circo y bajaremos a la Laguna de Urbión, desde donde queremos descender por el Valle del Río Urbión hasta la carretera que une Montenegro de Cameros con Viniegra de Arriba y Viniegra de Abajo.

Decidimos aparcar en Montenegro para evitar subir dos puertos al final de la ruta. Así comenzamos la larga ascensión, primero hasta el Puerto de Santa Inés, 10 km de carretera, con buen tiempo y sin tráfico, a pesar de ser Sábado. Estamos en una de las zonas más deshabitadas de España. Los bosques de hayas y pinos iluminados por los rayos que asoman tras los picos y nuestras máquinas Canyon 29er con las suspensiones bloqueadas que suben como bicis de carretera hacen que la subida se nos pase rápidamente y en apenas una hora estamos en el bar del puerto ya entrados en calor. Aquí hay una pequeña pista de esquí y un remonte, compramos unos bocadillos con la esperanza de que nos ayuden a reponer fuerzas, será un largo día.

Ya fuera del asfalto el camino sube cómodamente desde el puerto, tiene alguna pequeña rampa dura, pero nada serio. Hasta la cumbre del pico iremos por la línea entre Castilla y León y La Rioja. Los paisajes que se revelan en las zonas sin árboles mientras subimos y bajamos por la cresta nos impresionan de tal manera por su belleza y grandeza que nos encogen el alma. A la derecha están las montañas, valles y sierras de La Rioja, La Sierra de la Demanda, etc. A la izquierda Soria, los Picos de Urbión, el espectacular valle donde al fondo distinguimos el bonito y monumental pueblo de Vinuesa y su embalse de la Cuerda del Pozo, Quintanar de La Sierra, Duruelo de la Sierra, etc. El esfuerzo empieza a dar sus frutos.

Pocos kilómetros después nos desviamos a la izquierda y subimos por un sendero con bastante pendiente, tapizado en algunas zonas de pradera de hierba, que aunque muy bonita, nos dificulta enormemente la subida. Poco a poco los árboles van desapareciendo y vemos en el gps que estamos ya a 2.000m de altitud, el camino es cada vez más técnico y con más piedras. Encontramos zonas de subida donde con la nieve que hay, que nos es mucha, nos impide subir montados en nuestras bicis. En condiciones más secas probablemente podríamos subir montados. No obstante es un sendero difícil. Para distraer el sufrimiento paramos, hacemos fotos y vídeos, hay que dar testimonio para los que quieran venir con nosotros mas adelante.

Las temperaturas comienzan a bajar y el viento nos confirma que hemos llegado a la alta montaña. Según remontamos por la zona Alpina el pico Urbión nos desvela su montón de rocas, nos alegramos, ya no queda nada!, está hecho!, casi parece que podemos alcanzarlo con las manos!. Talus mide con el gps y nos dice que quedan aún dos kilómetros en “línea recta”. Esa es la grandeza de las montañas, de los grandes espacios, su magnitud nos lleva a calcular mal las distancias reales. Parece que está a mano, pero queda mucho esfuerzo.

Vamos alcanzando pequeñas cumbres de 2.100m donde tenemos que hacer los primeros porteos con la bici en la espalda. Pero entre estos pequeños picos también disfrutamos de cortas bajadas de ensueño, con vistas del circo y las lagunas, la nieve. Parece que estemos viviendo en uno de esos vídeos tan espectaculares que circulan por las redes, a saber, Nepal, Alpes, Canadá… La soledad y no divisar ahora en los muchos kilómetros que nuestra vista abarca ningún rastro de civilización, nos hace a alguno expresar, “Parece que estamos en los Andes”. Reímos, subimos, cargamos, sufrimos, nos miramos a veces perplejos por el intento de hazaña de hoy. No contábamos en nuestros planes con la nieve, no al menos en esta cantidad. Sensaciones de duda nos invaden, quizá hoy nos estemos pasando, cruzando la línea, arriesgando más de lo debido. Pero sólo tenemos este día para realizar esta ruta y reportaje. Muchas emociones afloran a cada instante.

Casi sin darnos cuenta estamos ante la última rampa hacia el Pico Urbión, en la cresta. Ésta si que impresiona y es fuerte. De nuevo bici a la espalda y para arriba, es mejor no pensar, en estas situaciones lo mejor es concentrar la vista en el suelo y simplemente mirar donde colocas un pie tras otro.

Y así, poco a poco, paso a paso, nos presentamos en la primera repisa, la ante cima, a pocos metros del Pico. Lo más difícil está hecho, o al menos eso creíamos nosotros, pero la montaña siempre te prepara alguna sorpresa inesperada. Entre los estrechos pasadizos del montón de rocas del pico, los pocos senderistas valientes del día nos miran con la misma perplejidad que lo hacían las cabras en Gredos. Sus ojos como platos nos hacen adivinar las preguntas que les pasan por la mente. ¿Por qué? ¿ Cómo? Al cruzarse en una pala de nieve justo debajo del pico una mujer andando le dice a Álvaro “Ya tenéis moral… como moláis”.

Hacemos unas fotos y continuamos cargando las bicis, en unos pocos minutos alcanzamos la cima del Pico Urbión. No podemos menos que estar contentos, nos abrazamos, nos jactamos de la proeza conseguida. Tras las fotos de rigor, comenzamos el descenso del pico hacia el circo, por un sendero que al inicio está bien marcado y discurre al borde del circo. Pasamos unos farallones llamados Peñas Claras, son imponentes desde cualquier perspectiva. Algunos tramos con nieve nos dificultan el avance sobre la bici, pero son muy pocos metros.

Pasadas la Peñas Claras nuestra idea era comenzar el descenso de la ruta por un sendero que baja a la Laguna de Urbión y que está situado entre las Peñas Claras y un pico de 2.101m que hay a continuación. Esta zona se denomina Picacho del Camperón. Aquí estaba la sorpresa del día. El sendero está cubierto por un gigantesco nevero de muchos metros de espesor, y si queremos descender por ahí tendremos que bajar por una pared de nieve que se ha formado. Dada la fecha en que nos encontramos (finales de Mayo) y al tener que bajar las bicis desechamos esta opción, podría haber una avalancha o desprendimiento y sería fatal.

Continuamos hasta el pico de 2.101m buscando una opción para bajar, lo único que vemos posible para descender es una pared de roca y piedras sueltas en su cara Este que termina en un canchal y finalmente en la majada de las lagunas. No hay muchas mas opciones y tenemos todas las expectativas del día en un sendero que discurre por el fondo del valle, en el papel parece una joya y hemos venido aquí para descubrir joyas que luego podamos ofrecer a los que decidan viajar con nosotros, la calidad tiene un precio.

Decidimos tomar esta opción, que desde luego no es nada sencilla y entraña un tremendo riesgo. El terreno está muy suelto y húmedo y según comenzamos a descender muchas piedras y terreno arenoso se deshace bajo nuestros pies, son momentos de mucha tensión. Decidimos tomárnoslo con calma y bajar tan despacio como sea necesario. Aún así lo pasamos mal. Este descenso de 500m de longitud y 200m de desnivel nos hace perder 1, colocándo las bicis como buenamente podemos. Las utilizamos en ocasiones como punto de apoyo, como freno.

Al llegar a la majada de las lagunas continuamos el descenso, en silencio, cada uno con su circunstancia, al rato decidimos comer para relajarnos y soltar la tensión de esta situación que acabamos de vivir y que no habíamos podido prever. La montaña es así, siempre se guarda la última carta. Por mucho que nos creamos auto-suficientes, siempre es ella quien te da o quita el permiso de transitarla.

Tras la comida comenzamos el descenso por bonitas praderas alpinas y majadas. No siempre está el sendero marcado ni podemos bajar montados. Así pasan otras dos horas y casi cinco kilómetros. Andando, montando tramos muy divertidos también, cruzando ríos, toda una aventura. Por fin a la altura de un refugio el sendero es más ciclable. Va paralelo al Río Urbión y cambia de orilla varias veces. Los siguientes 9 kilómetros son la recompensa a las vicisitudes que hemos pasado hoy. Comenzamos a disfrutar de este sendero que casi en su totalidad es descendiendo y que conforme nos acercamos a los últimos kilómetros no para de mejorar, con zonas rápidas y endureras, con rocas que pasamos a gran velocidad y que se alternan con tramos flow muy rápidos y divertidos. Finalmente llegamos a la carretera que conecta Montenegro y las dos Viniegras. Ha sido un descenso épico, desde los 2.228m hasta los 1.019m. donde nos encontramos ahora.

Nos queda una larga subida hasta el Puerto de Montenegro por una carretera muy estrecha que recorre un bonito valle. Luego una bajada de 5 km hasta Montenegro. Llegamos en poco tiempo a Viniegra de Arriba, un encantador pueblo con sus casas de piedra, con tan solo 17 habitantes. Algunas gotas de lluvia nos caen y la temperatura es fresca. Llevamos ya 10 horas sobre las bicis. Al poco de salir de Viniegra vemos un hombre que sube en su Nissan Patrol hacia el puerto, sin pensárnoslo dos veces le hacemos señales y para. Jorge sube con él hasta el Puerto, que es donde va a dar de comer a su ganado y hacer la bajada hasta Montenegro de Cameros, coger la furgoneta y volver a buscar a los demás. Mientras Álvaro y José Carlos, siguen subiendo tranquilamente para no quedarse fríos. El hombre relata lo dura que es la vida allí, a pesar de haber nacido en Viniegra de Arriba, sobre todo en invierno en un pueblo tan aislado y con tan poca población. Es una persona afable y muy agradable, y parece que agradece un poco de compañía y conversación, y relacionarse con alguien nuevo.

Se despediden en el Puerto de Montenegro, desde donde hay unas vistas increíbles de los dos valles que cruza la carretera. Comienza una rápida bajada, los 5km hasta Montenegro, pasando algo de frío. Al llegar a la furgoneta y cortar el gps Jorge se da cuenta de que hemos hecho 11 horas exactas de ruta, y eso que el “paisano” nos quitó la subida larga del puerto. Regresa hacia Viniegra y recoge a Álvaro y José Carlos. Volvemos hacia el Camping Entrerrobles rememorando los momentos más estelares del día. Estamos cansados, pero felices de haber podido realizar la ruta completa, a pesar de la nieve. De estar enteros y sin un rasguño, después de la peligrosa bajada que tuvimos que improvisar. Y de tener registrado en nuestras cámaras muchas imágenes espectaculares con las que disfrutaremos al contemplarlas durante mucho tiempo.

De vuelta en el camping, Maria nos sirve una fantástica cena mientras vemos el partido de final de la Champions League y le contamos nuestras aventuras, las delicatessen de Entrerrobles nos devuelven el alma al cuerpo. Un día largo, un gran día que permanecerá en nuestras retinas y corazones por mucho tiempo, seguramente para siempre.

TrackMTB organiza viajes de All Mountain/Enduro a los lugares mas épicos de España.

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